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Por Mª Laura Aliseda Escudero
El Gobierno parece el camarote de los hermanos Marx tras la decisión tomada de retirar las tropas españolas de Kosovo. Provocando diferentes opiniones dentro del partido socialista y también por parte de la OTAN y los países aliados.
Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, habla de “machismo” por parte de la derecha española con la censura a la actuación de la ministra argumentándolo con que "si esta decisión la hubiera anunciado el ex ministro de Defensa, José Bono, las reacciones probablemente hubieran sido distintas". Por su parte, Moratinos cae en contradición con las declaraciones tan opuestas publicadas en periódicos. En una expresa que "se oponía a la salida de Kosovo y no fue consultado" y en otra que "apoya la retirada de Kosovo y que sabía del plan". Pero también cabe destacar la manifestación que hace Bernardino León, secretario general de la Presidencia, reconociendo que el Gobierno español no supo explicar bien su decisión de retirar las tropas de Kosovo.
Por otro lado, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, ha reprochado a España que haya tomado esa decisión de forma unilateral y antes de que se den las condiciones para hacerlo. Y EE.UU dice estar “muy decepcionado” según ha hecho saber Robert Wood, portavoz en funciones del Departamento de Estado.
En política es tan importante el fondo como las formas. En el tema de Kosovo se partió de una decisión acertada pero fallaron las formas porque, como aparece reflejado en el diario el país “Las consecuencias de la decisión unilateral de retirar las tropas españolas de Kosovo pesarán sobre la agenda internacional del Gobierno durante los próximos meses, pues coinciden con la reformulación de la política exterior emprendida por Obama en un momento en que España no debería ver hipotecada su posición en los nuevos equilibrios mundiales”.
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Pero la declaración de independencia por parte del Parlamento kosovar, el 17 de febrero de 2008 y llevado a cabo de forma unilateral, hizo reflexionar a España sobre su labor en Kosovo.
Provocando una situación que ex ministro de Defensa, José Antonio Alonso, reafirma diciendo que “en esta situación, es inviable la presencia en una zona para construir un Estado que no se reconoce” y que la decisión es fruto de una reflexión que empezó a plantearse el Gobierno hace un año. Partiendo de la base que apoyando a Kosovo como Estado, tendría más facilidades el País Vasco para su independencia. Y para ello se apoya en La Carta de las Naciones Unidas donde se garantiza la integridad de los estados miembros y Serbia es uno de ellos, respetando la integridad territorial de Serbia.
Pero en conclusión, se puede decir que la historia del conflicto de Kosovo guarda muchos intereses por parte de los países implicados, pudiendo ver cómo cada uno se preocupa de aquello que más le conviene y deja de lado los aspectos más importantes, aquellos que no tienen que ver con la política que es la que mueve el mundo.
Para consultar otras noticias relacionadas:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Kosovo/dentro/elpepiopi/20090326elpepiopi_1/Tes
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