Por Laura Álvarez Francisco
Ulrich Beck en su libro Sobre el terrorismo y la guerra argumenta que lo novedoso en la sociedad del riesgo mundial es que nuestras decisiones como civilización desatan unos problemas y peligros globales que contradicen radicalmente el lenguaje institucionalizado del control, la promesa de controlar las catástrofes patentes a la opinión pública mundial.
El dolor y la tragedia envuelven hoy la Franja de Gaza, con hospitales repletos y ausentes de los remedios más necesarios para atender a los heridos, donde escasean alimentos, y prácticamente han desaparecido los vestigios de lo que podemos visualizar como testimonios de la vida social y urbana de un mundo en pleno siglo XXI. Los bombardeos por aire, mar y agua, entre el 27 de diciembre de 2008 y el 17 de enero de 2009 acabaron con más de 4000 viviendas de este exiguo territorio del oriente próximo, parte del corazón de nuestra civilización en el sentido ideológico y cultural. La población, la mayoría jóvenes, se han visto envueltos en una nube de polvo y terror en las que ahora sólo puede observarse chabolas y miseria. Un caos que ha cegado la luz de un pueblo. El único motivo y esperanza de futuro se asocia con la supervivencia y con el resentimiento, las secuelas de tanto horror son imprevisibles.
Las zonas de Beit Lahia, Yabalia o Beit Hanoun, al norte de la Franja de Gaza son enclaves masacrados por los bombardeos del ejército israelí. Las vallas de seguridad y los puntos situados al sur, Khan Yunis y Rafah, son espejos de la mirada donde se refleja la barbarie y el horror. El problema de cómo compartir un territorio por árabes y judíos sigue sin resolver.
Parece que en los tiempos actuales, la máxima de Maquiavelo, de que el fin justifica los medios, no es de recibo para una sociedad moderna ya suficientemente convulsa y conmocionada por los desastres y conflictos étnicos, políticos, religiosos y territoriales que han asolado a buena parte del planeta. Pero la ya sempiterna guerra entre árabes e israelíes supera cada día cualquier estadística y acción sobre valores y criterios morales en la resolución de conflictos entre personas y países con intereses diferentes.
Ulrich Beck en su libro Sobre el terrorismo y la guerra argumenta que lo novedoso en la sociedad del riesgo mundial es que nuestras decisiones como civilización desatan unos problemas y peligros globales que contradicen radicalmente el lenguaje institucionalizado del control, la promesa de controlar las catástrofes patentes a la opinión pública mundial.
El dolor y la tragedia envuelven hoy la Franja de Gaza, con hospitales repletos y ausentes de los remedios más necesarios para atender a los heridos, donde escasean alimentos, y prácticamente han desaparecido los vestigios de lo que podemos visualizar como testimonios de la vida social y urbana de un mundo en pleno siglo XXI. Los bombardeos por aire, mar y agua, entre el 27 de diciembre de 2008 y el 17 de enero de 2009 acabaron con más de 4000 viviendas de este exiguo territorio del oriente próximo, parte del corazón de nuestra civilización en el sentido ideológico y cultural. La población, la mayoría jóvenes, se han visto envueltos en una nube de polvo y terror en las que ahora sólo puede observarse chabolas y miseria. Un caos que ha cegado la luz de un pueblo. El único motivo y esperanza de futuro se asocia con la supervivencia y con el resentimiento, las secuelas de tanto horror son imprevisibles.
Las zonas de Beit Lahia, Yabalia o Beit Hanoun, al norte de la Franja de Gaza son enclaves masacrados por los bombardeos del ejército israelí. Las vallas de seguridad y los puntos situados al sur, Khan Yunis y Rafah, son espejos de la mirada donde se refleja la barbarie y el horror. El problema de cómo compartir un territorio por árabes y judíos sigue sin resolver.Parece que en los tiempos actuales, la máxima de Maquiavelo, de que el fin justifica los medios, no es de recibo para una sociedad moderna ya suficientemente convulsa y conmocionada por los desastres y conflictos étnicos, políticos, religiosos y territoriales que han asolado a buena parte del planeta. Pero la ya sempiterna guerra entre árabes e israelíes supera cada día cualquier estadística y acción sobre valores y criterios morales en la resolución de conflictos entre personas y países con intereses diferentes.
La ocupación israelí en Gaza ha destrozado un pueblo y ha quebrantado los derechos fundamentales de los individuos. La finalidad enunciada por el Estado de Israel es la lucha contra el terrorismo y la seguridad de su pueblo. Las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) atacaron el territorio de la Franja de Gaza con el objetivo de destruir las infraestructuras de la organización de Hamás, sin embargo, el fin por terminar con la ofensiva terrorista ha supuesto la muerte de aproximadamente 1400 civiles, entre los cuales un 60% de éstos eran niños. Más de 5450 heridos graves se han contabilizado, de los cuales un buen número sufrirán heridas permanentes. Todo por la objetivo loable del fin del terrorismo.El odio resultante en las consecuencias de tales acciones marca ya varias generaciones. La cultura del miedo está presente en el mundo, tenemos Al Qaeda, fundamentalismos irracionales de distinto signo que han florecido en el mundo islámico y amenazan el corazón de nuestros países. En muchos casos en virtud de la venganza al pueblo palestino se cometen tropelías y horrores que ocasionan víctimas inocentes – como siempre civiles- en Nueva York, Madrid, Londres, Yakarta, y otras ciudades del mundo. Recientemente el nuevo presidente norteamericano Barack Obama llama a los mandatarios de todos los países occidentales a incrementar las tropas en Afganistán y a sostener gastos militares en esa lucha contra el mal y el terror, en plena crisis económica global. Vivimos plenamente en lo que Beck llama la sociedad del riesgo, y el miedo se ha apoderado de nuestras conductas.
¿Cómo puede entenderse esta abnegación del mal, totalmente arraigada en la modernidad y al mismo tiempo arcaica? Y es que ante una guerra como la ocurrida recientemente en la Franja de Gaza sólo podemos preguntarnos el porque de la muerte de tantos miles de civiles que hoy caminan entre escombros para reencontrarse con los restos de una vida pasada.

Hugo von Hofmannsthal, ensayista austríaco, señalaba, “Ya no conseguía comprender la realidad con la mirada simplificadora de la costumbre. Todo se me deshacía en fragmentos y éstos a su vez en más fragmentos, y ya no podía abarcar nada con un concepto. Las palabras flotaban sueltas a mi alrededor, convertidas en ojos clavados en mí y a los que tenía que mirar fijamente”.
¿Quiénes han sido los partícipes de esta guerra?, ¿Quiénes han sido los que han provocado la conocida como “masacre de Gaza”?. Ya no es una lucha entre Estados, sino una guerra de individuos contra Estados, es la imposibilidad del diálogo entre culturas y civilizaciones distintas, pero que siempre coexistirán en el amplio y ancho mundo, donde impera y permanece sin respuesta esa vía hacia el futuro, ahora quebradizo, de un territorio en la sombra. Palestina y los palestinos, muestra de las malas conciencias y de la incapacidad de las grandes potencias en resolver el derecho a vivir dignamente y con tranquilidad de unos millones de personas, cuya existencia y drama cotidiano estorba y molesta.
Para seguir leyendo artículos relacionados:
· Para más información sobre los antecedentes del conflicto, “El conflicto en la Franja de Gaza de 2008-2009 – Operación Plomo Fundido”, (pdf)
· Para leer otros artículos publicados en El Porvenir.com, “Despierta Gaza al horror de la destrucción y las ruinas”
· Para leer otros artículos publicados en ABC.es “Réquiem por una Gaza en ruinas”
A continuación les mostramos un vídeo documental sobre el conflicto en la Franja de Gaza realizado por CI Comunicación (duración: 7 min 54 seg, audio árabe e inglés, subtítulos en español)
*Las fotos que aparecen en este artículo han sido extraídas del blog Realidad Alternativa
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